TEMA 8. La Dictadura de Primo de Rivera

 

INTRODUCCIÓN 

A comienzos del siglo XX el sistema político de la Restauración seguía vigente. Sus fundamentos eran una monarquía liberal pero no democrática que descansaba en la Constitución de 1876. Este sistema había funcionado gracias al pacto entre los dos grandes partidos para alternarse pacíficamente en el gobierno y a la pasividad y la desmovilización de un electorado en su mayoría analfabeto. Uno y otro partido pactaban de antemano el resultado de las elecciones, negociando con los caciques o jefes locales el apoyo a los candidatos oficiales y marginando a las fuerzas de la oposición. La debilidad interna de los partidos, una vez desaparecidos sus dos principales líderes, fue una de las causas de la inestabilidad política.

Desde 1917, o incluso antes, el régimen de la Restauración se encontraba sumido en una grave crisis al confluir tres tipos de conflictos: el militar, el político y el social. En los años siguientes (trienio bolchevique, huelga de La canadiense) se asiste a la descomposición de los partidos dinásticos y fue muy difícil formar mayorías estables, lo que ocasionó numerosas crisis de gobierno a pesar de que se formaron “gobiernos de concentración” que, con frecuencia recurrieron a medidas excepcionales. En estos momentos se produce un aumento de la conflictividad social (huelgas, pistolerismo, creación de un nuevo partido obrero PCE,..) Pero fue en Marruecos donde se produjo una de las crisis más grave, el desastre de Annual, el número de víctimas fue muy elevado, alrededor de 12000 y, además, ese año fue asesinado el jefe de gobierno Eduardo Dato.

Ante esta situación, y cuando se debatían responsabilidades en las Cortes por el desastre de Annual, (Expediente Picasso), en septiembre de 1923, el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, tomó el poder mediante un golpe de Estado (prácticamente bastó que enviase un telegrama) aceptado por Alfonso XIII, quien le encargó formar gobierno. La poca oposición al golpe se explica por el profundo malestar del ejército, la indecisión del gobierno y la falta de confianza de Alfonso XIII en el sistema constitucional de la Restauración fuertemente desprestigiado.

 

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA

 La Dictadura fue un régimen con un vago programa regeneracionista, inspirado en el modelo intervencionista y corporativista de los regímenes autoritarios de la Europa de entreguerras.

Primo de Rivera hizo públicas sus intenciones en un manifiesto titulado “Al país y al ejército españoles”. Presentó la dictadura como un régimen transitorio y afirmó que una vez extirpados los males del país (liberar al país de la “vieja política”; destruir el caciquismo; poner fin al desgobierno, acabar con el terrorismo, la agitación separatista y el desorden social) se retornaría a la normalidad. Se presentó como regeneracionista, en una versión simplista y manipulada del “cirujano de hierro” de Joaquín Costa. Todo esto le valió apoyos diversos como la burguesía, terratenientes, sectores empresariales, la Iglesia y las clases medias católicas. Los republicanos no se opusieron y las organizaciones socialistas se mantuvieron a la expectativa. Solo los anarquistas y los comunistas manifestaron su repulsa e hicieron llamamientos a la huelga general.

 La Dictadura tuvo siete años de vida en los que se sucedieron dos formas de gobierno: El Directorio Militar 1923-1925 y el Directorio Civil 1925-1930, así denominados por la procedencia de sus miembros. El golpe de Estado del 13 de septiembre de 1923, puede considerarse como una continuación del militarismo del siglo XIX, con sus característicos pronunciamientos.

 

EL DIRECTORIO MILITAR (1923-25)

Todo el poder  quedó en manos de Primo de Rivera como dictador rodeado por un consejo formado por militares. El gobierno se ejercía mediante decretos y los gobernadores civiles fueron sustituidos por militares, se proclamó el estado de guerra en todo el país durante dos años, suspendió la Constitución de 1876 y las garantías constitucionales, disolvió las Cortes, implantó la censura de prensa y prohibió las actividades de los partidos políticos y los sindicatos. Se impuso el orden público con duras medidas represivas y se reprimió cualquier manifestación del nacionalismo

Con el objetivo de liquidar el caciquismo, se elaboró un Estatuto Municipal y otro Provincial.Los gobernadores civiles fueron sustituidos por militares, se disolvieron las Diputaciones provinciales y los Ayuntamientos, que fueron sustituidos por juntas de vocales asociados, integradas por los mayores contribuyentes de cada localidad y los alcaldes (delegados gubernativos) elegidos por el gobierno. El Estatuto inició la formación de una nueva administración adicta y centralizada, y el “descuaje” del caciquismo se limitó a perseguir a los no adictos al régimen, el viejo caciquismo simplemente cambió de forma.

Se intentó establecer un partido único, La Unión Patriótica (UP), partido gubernamental, creado en 1924, de clara  influencia fascista, con el que se pretendía  favorecer la movilización de apoyos populares masivos a favor del dictador.  Los upeitistas se definían como derechistas, antiparlamentarios, tradicionalistas, monárquicos y católicos. Carente de un programa y una ideología definida, nunca logró convertirse en un partido potente y moderno y fue solo un instrumento de propaganda gubernamental. 

En el aspecto militar, resolvió el problema marroquí, gracias a la colaboración hispano francesa que incluyó una acción militar coordinada.  Fruto de esa acción militar coordinada fue el desembarco de Alhucema en 1925, que se saldó con gran éxito y en la que Primo de Rivera participó personalmente.  Después de varias derrotas Abd-el-Krim se rindió, entregándose a las tropas francesas al año siguiente. A partir de 1927, la lucha prácticamente había terminado. El fin de la guerra de Marruecos fue uno de los aspectos junto al restablecimiento del orden público que produjo la inicial popularidad al dictador y a su régimen.

 

EL DIRECTORIO CIVIL (1925-30)

El prestigio proporcionado por la finalización de la guerra de Marruecos animó al dictador a emprender una nueva etapa prescindiendo del gobierno exclusivamente militar.  A partir de 1925 comienza, por tanto, un Directorio civil (así denominado por la procedencia civil de los miembros) dirigido por Primo de Rivera e integrado por militares y civiles tecnócratas miembros de la Unión Patriótica, entre los que destacó José Calvo Sotelo como ministro de Hacienda, el conde de Guadalhorce como ministro de Fomento (Obras Públicas) y Eduardo Aunós, ministro de Trabajo. Se creó en diciembre de 1925 y con él demostraba el dictador su voluntad de permanecer en el poder e instituir un régimen estable y duradero, en este periodo se mostró mayor interés por las cuestiones de índole económica y social.

 En 1926 Primo de Rivera anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Consultiva encargada de elaborar una nueva Constitución. Dos tercios de sus miembros eran designados por el gobierno y sus funciones eran meramente consultivas. Pero este intento de perpetuar el régimen le valió la oposición de los viejos políticos dinásticos, de intelectuales (como Unamuno), la negativa de los socialistas a seguir colaborando y las reticencias del rey que paralizaron el proyecto de Estatuto Fundamental de la Monarquía (Constitución).

 Ante la falta de un cuerpo ideológico  claro, el régimen se va a definir por sus realizaciones. La Dictadura se benefició de la buena coyuntura económica internacional de los años 20, “los felices años 20”.La política económica de la dictadura se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico, cuyos objetivos fueron regular e impulsar la industria nacional mediante unos elevados aranceles proteccionistas, la concesión de ayudas a las grandes empresas y el aumento del gasto público.

El Estado tuvo un protagonismo económico notable en:

·         El fomento de las obras públicas, (Aplicando las ideas regeneracionistas de Joaquín Costa): Se mejoraron la red de carreteras (Plan de Firmes Especiales)y ferrocarriles, se crearon las confederaciones hidrográficas y se construyeron  pantanos y embalses para regular los regadíos (Plan Hidráulico).

·         La creación de grandes monopolios estatales en sectores estratégicos como el de teléfonos a la Compañía Telefónica Nacional de España y se otorgó la exclusividad en la importación, refinado, distribución y venta de petróleo a la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo S.A. (CAMPSA).

·         Decreto de Protección de la Industria Nacional y política arancelaria proteccionista sobre las importaciones para fomentar la producción nacional.

·         Creación, a finales del periodo, de un nuevo ministerio, el de Economía Nacional.

·         En el plano fiscal intentó llevar a cabo la imposición del impuesto sobre la renta (no lo logró). Esto impidió que los ingresos aumentaran incrementando el déficit presupuestario y obligando a una  emisión constante de deuda pública.

Las consecuencias de esta política económicafueron a corto plazo favorables porque trajo consigo la drástica disminución del número de huelgas, la realización de modernas obras públicas, el aumento del nivel de producción, un aumento del nivel de vida y la reducción considerable del paro.  Pero a largo plazo esta política supuso:

      Un gasto público fuerte que desequilibró la Hacienda.  Creció el déficit presupuestario, de tal manera que en 1927 era siete veces mayor que en 1924.

      Por otra parte no se modernizó la agricultura (al oponerse los terratenientes a una reforma agraria) por lo que el campesinado mantuvo escaso poder adquisitivo y el mercado interior no se desarrolló, lo cual dificultó el desarrollo industrial.

      Por último la crisis internacional de 1928 – 1929 afectó negativamente a España.

 

La escasa conflictividad de periodo se explica por la fuerte represión pero también por el desarrollo de una política social (construcción de viviendas baratas, creación de escuelas, servicios sanitarios,…) y por el nuevo modelo de relaciones laborales con la creación de los Comités  Paritarios (base de la Organización Corporativa Nacional), formados por igual número de trabajadores y patronos. Su función consistía en la resolución de los conflictos laborales que pudieran plantearse en el sector industrial (sueldos, despidos, condiciones de trabajos etc.) en un intento de evitar los enfrentamientos sociales y las huelgas. Fueron un instrumento eficaz en la regulación del empleo, de aquí el apoyo del PSOE y la colaboración de su líder Largo Caballero.

 

LA CAÍDA DE LA DICTADURA.

 Esta política se vio favorecida por un contexto internacional favorable durante los años 20 pero tuvo grandes contradicciones como, el ya mencionado aumento de la deuda pública, incrementado por el gasto de las Exposiciones de Sevilla y Barcelona de 1929 (justo el año del crac). A esto hay que añadir la falta de institucionalización del régimen (no se hizo una nueva Constitución, a pesar de los deseos del monarca) y la creciente oposición al mismo: la burguesía catalana comenzó a retirarle su apoyo por falta de autonomía y el creciente anticatalanismo (supresión de la Mancomunidad catalana o y la prohibición del uso público del catalán); sectores del ejército estaban molestos por su favoritismo hacia los africanistas y se llevaron a cabo conspiraciones como la “Sanjuanada”; los intelectuales (Unamuno, Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos) exigían una vuelta a las libertades constitucionales; los estudiantes fundaron la prorrepublicanaFederación Universitaria Escolar (FUE);  en 1926 se formó Alianza Republicana que reactivó un nuevo republicanismo,  formada por Acción republicana de Azaña, el PartitRepublicàCatalà de Marcelino Domingo y el Partido Radical de Lerroux; los anarquistas, integrados en la CNT, se dividieron: por una parte estaban los que defendían el diálogo y por otra los que eran partidarios de la insurrección popular violenta que  fundaron en 1927la Federación Anarquista Ibérica (FAI);los partidos de izquierda y nacionalistas catalanes formaron la Esquerra Republicana de Catalunya y en Galicia aparece la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) nacionalista y republicana; y elPSOE rechazó la dictadura en 1929 y se declaró a favor de la república.

Además, como ya se ha mencionado, la etapa de expansión económica llegó a su fin. El “Crac” financiero de la bolsa neoyorkina de Wall Street en 1929 obligó a los inversores y bancos americanos y europeos a retirar sus capitales, con el consiguiente hundimiento de la moneda.  Pronto empezaron a cerrarse empresas, a crecer el paro, a endeudarse el Estado, a devaluarse la peseta y a aumentar las críticas de catalanistas, de los políticos postergados, de los republicanos e intelectuales e incluso de los militares descontentos con el Directorio civil.  Incluso el propio rey, temeroso de que el desprestigio creciente de la Dictadura afectase a la propia imagen de la monarquía, optó por retirar la confianza y su apoyo al dictador.

 En estas condiciones Primo de Rivera presentó su renuncia al rey en enero de 1930, Alfonso XIII aceptó su dimisión y encargó formar gobierno al general Dámaso Berenguer, (la“Dictablanda”). El nuevo gobierno restableció las libertades políticas, disolvió la Asamblea Nacional y repuso en sus cátedras a los profesores sancionados. Sin embargo, la sociedad española había cambiado, especialmente en las ciudades, y ya no era propensa a dejarse controlar por la maquinaria caciquil.

 La complicidad del rey con Primo de Rivera posibilitó el crecimiento del sentimiento republicano de tal modo que la caída del dictador arrastró a la monarquía. Las principales fuerzas políticas suscribieron en agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián para trazar el camino hacia la república. Los intelectuales como Ortega y Gasset, Pérez de Ayala o Gregorio Marañón se unían en una agrupación “Al servicio de la República”. En este ambiente de exaltación republicana es cuando Ortegaescribe en el diario “El Sol” su célebre artículo“El error Berenguer”, en el que terminaba con la definitiva frase: DelendaestMonarchia,es decir, la monarquía debe ser destruida.

Mientras en el ámbito militar, se organizaba la Asociación Republicana Militar, y se preparaba para mediados de diciembre una conspiración antimonárquica mediante el sistema del Pronunciamiento; pero la anticipada sublevación de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández en Jaca el 12 de diciembre fracasa por la precipitación y la falta de apoyo sindical.La represión llevada a cabo con el fusilamiento de los sublevados en Jaca y el encarcelamiento del Comité revolucionario en Madrid, dotó a la República de mártires y de héroes.  Berenguer fue considerado un déspota y se vio obligado a dimitir en febrero de 1931

Alfonso XIII encarga formar gobierno al Almirante Juan Bautista Aznar.Con la intención de dar sensación de libertad pero sin arriesgarse demasiado, se convocaron elecciones municipales para el 12 de abril de 1931 que se convirtieron en un plebiscito sobre la monarquía. Los republicanos triunfaron en la España urbana frente al predominio monárquico en las zonas rurales.Este resultado fue interpretado por la sociedad de la época como un triunfo del voto republicano.  En Éibar y en Barcelona se proclamó la República.  Un gobierno provisional presidido por Alcalá Zamora exigió la inmediata salida de España del rey Alfonso XIII aconsejado por Romanones, cesó en sus funciones y tras un manifiesto en el que justificaba su partida del país para evitar una guerra civil, salió hacia el exilio de Italia desde el puerto de Cartagena.  El 14 de abril de 1931 se proclamaba la II república española.

 

En conclusión, la Dictadura, pretendió convertirse en un régimen estable con fundamentos constitucionales siguiendo el modelo del fascismo italiano. Como ya hemos dicho, responde al tipo de regímenes que se van a implantar en otros lugares de Europa a principios de los años 20 y que se han llamado “dictaduras mediterráneas”. Se manifiesta también como un régimen de fuerte tendencia centralista, apoyado en el ejército, favorable a la Iglesia Católica y apegado a los grandes terratenientes. En sus primeros años fue consentido por el socialismo y atacado por el sindicalismo barcelonés, por los intelectuales y por los republicanos. Para algunos españoles era una época de `paz social tras los conflictivos años posteriores a 1917. Pero la Dictadura no supo atraerse a amplios sectores de la vida nacional y no consiguió detener el proceso de deterioro político y social de la España de la época.

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